viernes, 29 de mayo de 2009

Ya nunca volveré a escribir tu nombre

Llegaste hoy, más temprano que nunca, y por primera vez en este tiempo no me has dicho te quiero nada más abrazarme. Para ti puede ser casual, pero yo sabía lo que significaba, Antonio, mi tiempo ha pasado. El CD que grabé para llevar en el coche también tenía significado, cada canción describía sentimientos aplicables a la situación actual, pero no estabas hoy para canciones, lo sé.


Conduje hasta el origen de las cosas. Te llevé al mismo sitio donde todo empezó, porque en la vida todo es un círculo y yo sentía que tenía que ser allí donde terminara todo. Empezamos en un baile de disfraces y hoy te ha tocado quitarte la máscara, qué cobarde eres, Antonio, hasta eso he tenido que hacerlo yo.


Te dejé elegir la cena otra vez y las dos coca-colas antes de empezar a hablar. Lo hice despacio, abordé los temas poco a poco, el amor, nuestro amor, nuestro futuro... Mientras, veía como te costaba encontrar las palabras, porque es muy difícil decir lo que no se siente, Antonio, dímelo a mí que llevo dos semanas planeando esto. Según iba dándote los datos, desgranando la historia, explicándote todo lo que sé, tu cara pasó del rojo inicial a casi morado. Sin embargo no movías ni un músculo, no debería admirarme ahora de esa capacidad que tienes para ocultar tus emociones, pero no puedo dejar de sorprenderme de lo opaco que resultas cuando quieres. Sólo reaccionaste al final, cuando me levanté para irme, por supuesto. No ibas a quedarte allí y que te tocara pagar la cuenta. Pagué yo, como aquel día, en mi principio estará mi final.


Te pusiste un poco chulo al principio porque pensabas que iba de farol, no me conoces lo suficiente como para saber que aunque puedo dar muchas oportunidades el día que me canso ya no hay vuelta. Después procediste a darme explicaciones estúpidas y falsas, a ambas cosas estoy acostumbrada, Antonio, ya no me impresiona. Incluso llamaste a Raquel, que lamentablemente no cogió el teléfono para que te sacara del lío en el que te has metido tú solito.


La parte del coche fue la peor. Porque en ese momento se me acabaron los recursos y acabé llorando, como siempre, porque no soy de piedra, Antonio, y a ti te he querido de verdad y esta herida que me has hecho no para de sangrarme. Tú también lloraste. Pero no por mí, Antonio, esa historia ya no me la trago. Lloraste porque ibas a quedarte sólo en plena noche, tirado en una ciudad donde no tienes a nadie, sin hotel reservado, ni sitio donde dormir, y hasta un mentiroso como tú comprende que eso no es un plan aceptable.


Lo siento. De verdad que lo siento. Pero fue mi intención hacerlo, te hice volar mil kilómetros para darte lo que tú merecías. Cuando te dejé en la estación mi corazón volvió a rasgarse un poco, a un lado había varios taxis y detrás el camión de la basura, en el medio tú, todavía bajo los efectos de la sorpresa y yo presa de una euforia que ya ha dejado paso al desaliento. Bajé del coche para despedirme, y fui una vez más lo bastante tonta como para decirte que te quiero una vez más. Pero es la verdad. Te quiero, todavía te quiero y es posible que te siga queriendo durante bastante tiempo, así que justo es que lo sepas, pero has destrozado mi vida de tantas maneras, me has engañado tanto y tantas veces que no me has dejado más opción.


Llegué llorando a casa de nuestros amigos, esos que tanto nos apoyaron y que hoy han estado ahí una vez más para decirme que esto también se acabará pasando. Tú llamaste, una vez, otra vez, y otra y otra... Acabaste admitiendo que te habías inventado una dirección de correo electrónico a nombre de Raquel, porque no querías decirle que tenías novia, sólo Dios sabe con que noble intención. A veces me decías que me querías y que no podías perderme, nuevas mentiras destinadas a conseguir cobijo, otras me amenazabas, otras me insultabas, decías que Raquel va a reírse mucho con esta historia... es posible que sí. Desconozco el sentido del humor que tiene Raquel, pero mi parte favorita es aquella en la que tú vagas solo con tu maleta por las calles de una ciudad del norte, por haber sido un capullo mentiroso incapaz de reconocer la verdad.


Esta noche has sido tú mismo una vez más, Antonio. Has mentido como siempre, has suplicado como nunca, has llegado a decirme que si te fuiste con otra fue porque yo te empujé a ello, has insinuado que no voy a poder olvidarte, has pedido perdón por el daño que has hecho... en fin, un montón de palabras. Pero lo que no has podido hacer es presentarte y dar la cara ante aquellos que tanto te quisimos. Ni siquiera tienes valor para eso, porque la persona que conocimos murió el mismo día que se fue de aquí, para dar paso a alguien distinto.


En estos momentos, Antonio, no sé dónde estás. Tu última llamada fue hace más de hora y media y desconozco si te has ido a un hotel, has regresado al sur o duermes en un banco del parque. Yo estoy aquí, mirando el lado de la cama que ocupabas e intentando aceptar que ya no volverás a estar aquí para hacerme el amor y decir que soy preciosa.


Te he querido mucho. Me has decepcionado como nadie lo ha hecho, sin embargo, cuando piense en ti, a veces se me olvidará el mentiroso compulsivo que tapaba un engaño con otro, y te recordaré sumergido en aquel río, con los rizos mojados y los ojos brillantes, pidiéndome que me casara contigo. No pudo ser, amor, al final te di lo único que podía darte: una lección. Tal vez en el futuro no volverás a mentir, tal vez aprenderás a ser fiel, o tal vez sigas coleccionando corazones destrozados. Tal vez me olvides mañana mismo o tal vez lo que dices será cierto por una vez y no serás capaz de olvidarme nunca.


Ya nunca volveré a escribir tu nombre, Antonio, yo no habría querido un final así.

23 comentarios:

Petur dijo...

No puedo sino confesar que me ha emocionado.

Normalmente soy partidario de olvidar y pasar página, pero leyéndote tal vez haya heridas que deban ser cauterizadas para que cicatricen antes.

Un saludo.

Anónimo dijo...

¿Y ya no le volverás a coger más el teléfono?

Bonito final como todo el principio.

Anónimo dijo...

Aún te queda mucho que llorar, lo sirnto mucho, sallygirl, es una mierda que pasen estas cosas, ojalá lo superes pronto. ¿Sabes? Yo también siento que aún quiero a "mi Antonio". No sé si eso es amor, o qué demonios es, pero no lo olvido, me duele tanto que no puedo olvidarlo. Espero que llegue a no importarme nada, algún día, como espero que llegue a no afectarte a tí. Un beso y mucha suerte.

Anónimo dijo...

quien te desprecia no te merece.chica es lo mejor que pudiste hacer.mejor ahora que mas tarde.te admiro poca gente podria hacer lo que hiciste pq todo el mundo habla mucho pero al final no hace nada.

Anónimo dijo...

He leído tu historia de principio a fin, no tengo palabras. Sigue escribiendo, no lo dejes porque se te da bien. Cuando mi "Antonio" me dejó estuve llendo a un psicólogo, ¿sabes qué me recomendó? que escribiera todo mi dolor... yo obviamente me lo guardé para mí, tú lo has compartido con quien hemos tenido la suerte de leerte. Gracias.
Vales mucho mas que cualquier Antonio que pase por tu vida, y te aseguro que dentro de un tiempo cuando mires atrás llegarás a agradecerle que te hiciera darte cuenta que no merecía la pena estar con alguien así, porque serás feliz, sin él.

Anónimo dijo...

Bueno, desde este punto comienza una nueva vida y si has sido tan valiente para darle esta lección(no me parece una venganza); lo serás para seguir adelante y conseguir lo que quieras.

Anónimo dijo...

Has hecho muy bien,quizá ahora Antonio se lo piense dos veces antes volver a mentir a una mujer.
Es e-mail era lo mejor que podía haberte pasado.Le has descubierto,te has dado cuenta de que no merece la pena y además,le has dado una auténtica lección.

Y por favor,sigue escribiendo,te expresas de una forma magnífica y sería una pena perderte la pista.


Un besazo enorme =).

luy dijo...

ohhhhhhhhh el comentario que te deje no esta !!!!!
besossssssssssssss se feliz te lo mereces

Anónimo dijo...

Bueno, espero que ese cerdo haya aprendido la lección, aunque la verdad, quedarse una noche sin sitio donde dormir un adulto, creo que se soluciona rápido. Algún albergue u hotel habrá encontrado. Francamente me parece que tú lo has pasado infinitamente peor que él, cualquier día de la tormentosa relación de mentiras.

Espero que tú también hayas aprendido la lección, y que cuando conozcas a otra persona no cometas el mismo error de dejarte engañar por un patán mentiroso y abrumador. Espero que hayas aprendido a valorarte, y que a partir de ahora te quieras más que nunca. Y sobretodo cuando te duches mira de limpiarte bien la mierda que el Antonio este ha dejado en tí.

Espero que mi comment no sea un poco fuerte, es lo que siento.

Ánimo chica, tú vales mucho.

Anónimo dijo...

Que se joda! Tú puedes!!!

Anónimo dijo...

Muchisima suerte y mucha fuerza!

Bluelady dijo...

Enhorabuena por tu valentía, por tu sangre fría y porque te has devuelto la dignidad aunque igual no te hayas dado cuenta. No todo el mundo sería capaz de volver a ver a alguien que le hizo tanto daño sólo para darle una lección, magistral, por cierto. Que no se salga de rositas! Mis felicitaciones de nuevo.

Mujer a los 30 y tantos dijo...

Estoy emocionada con esta história, porque me hubiera gustado ser como tú para poder darle una buena lección que se merecería a otro "antonio" de los que hay por la vida....
A mi tambien me engañaron una y otra vez, todo el mundo lo sabía menos yo, hasta que me enteré...lo dejé sin más. Pase de ser una Sumisa a ser una Roca donde no cabian las lágrimas de ese mentiroso. Le deseé que le fuera tan bien en la vida que jamás tuviera que volver a acordarse de mí, porque desde aquel instante yo le empecé a olvidar.
Así fue, ya hace 14 años que no se nada de él.

Amapola dijo...

me alegro de q lo hayas hecho. ahora es momento de pensar en ti y en una nueva vida.
besos!

Anónimo dijo...

Escribes muy bien. Mucho ánimo y ahora a seguir adelante.

Anónimo dijo...

A mí me ha sabido a poco...

Anónimo dijo...

Suerte, muchísima suerte.

Has hecho lo correcto. No dudes. Creo que lo normal en estos casos es preguntarse si quizá debiste darle una oportunidad más. Sabes que no, comprendes que no, pero sientes que quizá...

Los mentirosos rara vez cambian. Me atrevería a decir que no cambian. ¿Quién puede vivir dudando para siempre? Te esperaría un futuro de locura y espionaje non stop... felicidad 0 patatero.

Ahora cuídate mucho. Ya pasará. Pasará seguro, no te preocupes por eso.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Un aplauso enorme.

No dejes de escribir eh!



Yolicu-Vogue-

luy dijo...

hola pasaba a saludar ,¿como estas ?,echo de menos tu lectura
besosssssssssssssssssssss

Karla dijo...

Me asombro, porque yo pasé una situación un tanto similar a la tuya, realmente no fue tan extremistas las mentiras, pero no me cabe duda que mi "susodicho" no merecia muchas de las cosas que dije o le ofrecí, y me alegro que aunque le digas venganza, solo le diste una lección que estoy más que segura que se acordara toda su vida, realmente al leer el titulo me causo gracia ya que pensé y me citaré porque "realmente creí que irías a quemarle el departamento, hacerle trizas la ropa y lo atropeyarías repetidamente con un camión de volteó LITERALMENTE" y realmente lo merecía, pero wow, me sorprende tu valor, porque te decidiste a enfrentarlo y no cualquiera, lo hiciste con elegancia, y clase y creo que aunque realmente no te hace feliz, algún día recordaras esto y tal ves lo veas como una experencia de la que aprendiste mucho.
Por favor sigue escribiendo y si de alguna manera podemos ponernos en contacto contigo, haslo saber, de verdad relatas y escribes de una manera hermosa, y Dios... me deboré tu blog en menos de 1 hr.

Suerte! y anímo sé que encontrar a alguién que te quiera y te ofresca todo lo que en verdad mereces!

Simplemente yo dijo...

Gracias Karla, si quieres puedes escribirme a ciendolores@gmail.com.

Un beso y gracias por pasarte.

Golosina dijo...

Felicidades!!

Creo que estoy en una situación parecida a la tuya aunque de momento sin pruebas.

Un beso enorme y "pa'lante"

PD: Yo tb me lo he leído de un tirón

Simplemente yo dijo...

Adelante, Golosina. Busca pruebas y dale duro donde duele. Yo cada día me alegro más de lo que hice. Han pasado los meses y tengo una vida nueva y mejor, y él se queda con un pequeño borrón en el libro de mi vida, tanto que a veces me pregunto por qué tanto sufrimiento por alguien que merecía tan poco.

Un abrazo. Dale donde duele y vuelve para contárnoslo.