Me despierto a menudo en mitad de la noche con el corazón latiendo desbocado, la boca seca y empapada en sudor. Por las mañanas cuando despierto tengo que tomar el desayuno a bocados pequeños porque me dan náuseas. He adelgazado otra vez. Los pantalones que compré por las rebajas vuelven a quedarme flojos. A veces en el trabajo se me acelera el pulso y tengo que desviar el pensamiento para no desplomarme sobre la mesa.A pesar de que el viernes todo habrá terminado, a pesar de la pruebas que cada día indican que todo es verdad, a pesar de la rabia que me haría abofetearte varias veces al día, todavía rezo para que nada sea cierto. Para que llegues y me digas que tiene una explicación, que todo fue una mentira, una broma de mal gusto. Sueño con volver a abrazarte, con sentir tu mano agarrando la mía por la noche... Sueño con que todo sea un sueño.
Pasé meses soñando que volvías. Era un sueño perfecto. Irrumpías en el comedor mientras todos comíamos, y te dirigías a mí diciendo: "No me importa el trabajo ni el dinero, nada tiene sentido si no estás tú". Después me cogías en brazos y me sacabas de allí.
Ahora sé que nunca ocurrirá. Sé que tu amor ha pasado, que la otra ocupa el sitio que yo tuve. Pero todavía hay una cosa que no sé y es cómo voy a poder seguir viviendo el sábado, el domingo, el lunes...
Aún no sé cómo voy a olvidarte, y te odio por ello.
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